martes 18 de noviembre de 2008

Desde mi colina: Olores, colores, verdades...

..La verdad que lo que mis ojos aprecian desde su atalaya, es una verdad multicolor, veo tantos y tantos colores: Como los del arco iris, de cascadas, cataratas, verdes de pinares y viñas, azul de esteros, blanco de salinas y de cantes nostálgicos que... Desde mi colina de sueños, voy realizando para que las almas emigrantes del sur, no pierdan la querencia de su lugar de origen y de una manera un tanto efímera, me deja un profundo sentir de amor. En el momento que me siento en la colina, a contemplar mis paisajes de la infancia y adolescencia, comienzan a pasar por mi mente secuencias de agraciados colores:

Desde alta mar: Tu ermita de Santa Ana, es BLANCA PALOMA para los barcos pesqueros que faenan y acercan a tu pueblo, los peces que se entregan a la red, para sustento del pescador chiclanero, que al llegar al puerto de Sancti Petri , su familia espera ansiosa al marinero de la Barrosa, llega este amigo del mar, contento y feliz. La faena del día ha merecido la pena. Mujeres y niños acercan cajas de maderas para las parpujas ( sardinas pequeñitas.) Los curiosos se apresuran a la barca con bolsas de plástico, compran el pescado más fresco que habrán probado en su vida.


Antigua ATALAYA y puesto de mando de las tropas francesas: En La Guerra de la Independencia, desde MI COLINA DE SUEÑOS, los mandos del ejército galo veían como sus soldados se ahogaban en las salinas y los muy necios decían: --¡Ya llegará el verano y se secarán las charcas...! Los gabachos no entendían una "papa" del ecosistema de las marismas de Cádiz, ni falta que les hacía, o... sí. Tal vez esta ignorancia, fue la culpable de que no tomaran la Tacita de Plata ( Cádiz.) Nunca se sabe, y el no saber de los franceses, como andar por esteros, caños y salinas, favoreció al pueblo gaditano. Desde el pinar que hay a la salida de Chiclana, hoy llamado El Pinar de los Franceses, tiraban bombas para San Fernando, antigua Isla de León, y como dice la canción:
Con las bombas que tiran los fanfarrones,
se hacen las gaditanas tirabuzones,
y las hembras cabales en esta tierra,
cuando nacen ya vienen pidiendo guerra

Y el 19 de marzo del 1.812,. Cádiz se viste del color libertad. Primera Constitución Española. ¡¡...VIVA "LA PEPA", VIVA CÁDIZ ,!! cuna de la libertad en España y en el mundo.


ROSA DE LOS VIENTOS: Rompiente de Poniente y Levante. Dos vientos que acarician mis recuerdos y hacen revolotear mis sentidos en lo más profundo de mi añoranza y amor hacia mi tierra. Viento de Levante: Cuando "bajea" ( viento muy flojo,) el levante en mañanas de verano, los primeros en notarlos son los cuerpos de las personas y las madres chiclaneras, cuando salen a comprar el pan por la mañanita temprano. Con un poco de guasa comentan entre ellas: --!Ya está aquí el "levantito"...! Lo dicen, adelantando que les queda unos días de aguantar, a este viento tan nuestro, como la sal y la cal. El Levante, lo que molesta por un lado, es beneficioso por otro: Se respira sano y el aire huele a todo lo que ofrece la naturaleza según la estación del año. Cuentan los mayores que... Los médicos aconsejaban a los enfermos de tuberculosis pasear de noche y con viento de Levante por la orilla de la playa, el contenido de yodo aliviaba el malestar en las personas enfermas. Cuando sopla fuerte, es imposible plantarle cara. Cuantas veces me hizo bajarme de la bicicleta por la carretera del Pago del Humo, sobre todo en la cuesta pasado el Palmar de Tenorio. Viento compañero de mis caminatas por la calzada de piedra, camino de mis Canteruelas, vereda del campo de mis progenitores y de las viñas de uva Palomina, vereda de sueños de infancia. Soñaba con ser mayor y ahora que ya lo soy, sueño con mi bulevar de alpargatas y pantalón corto. Recuerdo, como me hablaban las ramas de los eucaliptos y como sus hojas, me hacían compás, cuando cantaba alguna coplilla para espantar el miedo, de vuelta a casa al atardecer. La luces de las Barriadas de El Pilar y Solagita, me decían que la noche se acercaba y había que aligerar el paso y llegar al Barrio Nuevo, mi barrio, antes del anochecer.

Viento de Poniente: Alivio, bálsamo de la naturaleza en los días de calor, y frío en invierno. En otoño cuando se acercaba el día de Todos los Santos, este viento invitaba a coger el gersey y echártelo sobre los hombros, luego a pasear por la Alameda del Río y calle la Vega, para buscar novia y reunirte con los amigos de siempre, tomar algo en la Terraza de Los Ángeles y darte una vueltecita por la Banda y visitar a mi amigo CUCHILLETA... Echar un rato de guitarra y luego bajar la calle Visos, cruzar el puente grande, subir por Huerta Chica y contemplar el arquillo del reloj y la Plaza Mayor, recordar por los Carriles, cuando iba a mi Colegio de La Salle en la calle Hormaza, más arriba Brake y MI COLINA DE SUEÑOS.

En tus atardeceres: Rojo, amarillo, violeta, naranja y demás colores... Pierdo la noción del tiempo, con esta sinfonía de colorido, converso con "Lorenzo" y después me quedo dormido en la puerta de la ermita. Con luz de "Catalina," sueño con las muchas verdades que se ven desde su atalaya... Blanco: de tus casas y de gaviotas de esteros; de la cal, de la sal y de alpargatas de niños braceros. Verdes: de tus inmensos pinares, de tus viñas centenarias, e inocencia de amigos que soñaban con su primer amor, en una alameda junto al río. De la esperanza de volver y volver aunque el alma esté marchita, y plateadas mis sienes. De las moreras de la Carretera-Nueva, sombra para el descanso, cuando camino de El Pilar con dos cubos de agua y mi aro de llanta de bicicleta, éramos joven empresa. Las primeras pesetas que gané, fue acarreando agua para algunos vecinos. De los trigales y sembrados en los meses de Abril y Mayo en los campos de Andalucía. Azul: de los amaneceres de un barrio pobre y trabajador, oliendo a café y a pan tostado con "mantequita colorá". De las mañas camino de mi trabajo, pensando sólo en ser feliz, y cantando pasodobles de carnaval, mientras elaboraba, chichachones y butifarras, con mi amigo del alma, Nicolás Torres "Cuchilleta". En bajamar y mi playa, en las aguas tranquilas del Iro cuando subía la marea en mis veranos de gozo. En la sonrisa de mi abuela Dolores, cuando me daba un beso y en las caricias de mi tía Isabel cuando me decía...¡¡ay, mi niño!!. Rojo y amarillo: En el color del brasero (en Chiclana le decíamos copa), donde nos calentábamos toda la familia en los días de invierno, en la quema de algún rastrojo después de la siega, en las largas tardes de Junio y Julio, en los primeros rayos del sol acariciando el cerro de Medina Sidonia, en mis rabietas de niño y en las meriendas de pan con aceite y azúzar. Negro: El día en que se murió mi tía Lola con 24 años, tarde oscura y con sol. Tarde de amarga siesta, cuando en el río se ahogó mi amigo Bernardo Camacho Leal con 9 años. En juegos y porfías de niños, la noche anterior nos habíamos "calentado". --Menos mal que ayer no fui al río, pensé; cuando vi pasar el entierro por calle San Pablo abajo, con la riña de la noche anterior estábamos enfadados y no me dijo nada cuando se fue a dar el baño. Esa noche Bernardo iba ir al Cine Bailen con sus padres y hermanos; José, el más pequeño, durante todo el velatorio no paraba de llorar, quería ir al cine a ver la película de pistoleros que le había prometido su padre. Las mujeres del Barrio Nuevo, consolaban a su madre la señora María y le ayudaban en lo que podían. Sebastián el carpintero, lloraba desconsolado cuando vio como mi tío Paco, traía en brazos a Bernardito ya cadáver, para dejarlo en su cama. Otro día de color negro, el día de la Riada del 1965. (19 de Octubre) Colores mágicos: Navidad, Día de Reyes, Carnaval, Semana Santa, Feria de San Antonio, día de Santa Ana, mis Colegios del Niño Jesús y de San Juan Bautista de La Salle, mi Castillo del Lirio sin rey ni reina, los colores de mis vientos y de los días de infancia. Los colores de mis calles, plazas, del mercado, y el color de mi amor a ti...
CHICLANA DE LA FRONTERA.


C élebres artistas en ti nacieron
H ija de la Tacita de Plata,
I ro tu río recelo del chiclanero
C audal de miedos sus aguas entraña,
L as verdes alfombras de tus viñas
A taviadas y engalanadas acompañan,
N oches de ferias por San Antonio;
A l alba el rocío las parras baña.

D el blanco de tus salinas mi pañuelo,
E mpapado con lágrimas de añoranza.

L a visión del pueblo que siempre quiero
A mis sentidos calma en la distancia.

F achadas encaladas, Levantito en calma,
R isueños recuerdo de Fuente Amarga,
O lor de tus esteros, pescador y caña,
N ovia del marinero, su nombre en la barca.
T emplo de siglos, Sancti Petri guarda.
E l eterno Trovador de Antonio canta,
R egalando sus versos a toda España.
A y! mi Chiclana sin ti, chiclanera mi compaña
.

Nota: El Trovador del que hago referencia en el acróstico,
es El Trovador de la novela, de Antonio García Gutiérrez. Hijo Ilustre de Chiclana.

Un abrazo: Antonio Morales "Chiclanita"
Sant Boi de llobregat, Barcelona