Hace unos meses y como regalo de Navidad, llegó desde Montellano -Sevilla, hasta mi casa, los libros de Manuel Hidalgo Romero, hermano de mi buen amigo, Rafael Hidalgo Romero. Con el título CINE DE SAN FERNANDO Montellano, 1953-1968
Estos libros están llenos de vivencias y recuerdos del Cine San Fernado, del mismo modo, cuenta con un laborioso trabajo de recopilación de prospectos de las películas proyectadas en esta sala de cine durante los años 1953-1968

Repasando las páginas del presente libro, me vienen a la mente los recuerdos de los cines de mi infancia en Chiclana de la Frontera. Cines de pueblo, que como el Cine San Fernando de Montellano, proyectaban las mismas películas. La gente era muy similar en toda Andalucía. Unos años difíciles, una dictadura que parecía no tener fin, y un dictador que bajo palio se paseaba por las calles de una España reprimida, atemorizada, y manipulada por la censura del régimen. El NODO, las noticias que podíamos ver y se tenían que ver por cojones, antes de cada sección cinematográfica. También se comenta por los más mayores, que había que cantar el Cara al Sol. ( Yo no viví esto en el cine, pero si en mi Colegio de la Salle de Chiclana, los niños teníamos que formar antes de entrar en clase, para cantar este himno. Lo cantábamos, eso sí, pero con la camisa vieja y los pantalones remendados.) Unos años de miseria donde los más adultos tenían que emigrar al extranjero para poder dar de comer a sus familias y años después continua la lacra de la emigración, dentro del mismo territorio español. ( A mi me gusta llamar a este movimiento emigratorio, movimiento geográfico. Puesto que los desplazamientos, se realizaban en España. Miles y miles de andaluces vivimos en las ciudades más industrializadas de la península, algo no debió de funcionar bien.) Nuestra Madre Tierra Andalucía, necesitaba algo más que pantanos e iglesias con sus palios preparados para la visita del dictador.

ALGO MÁS AGRADABLE:
La pluma de Manuel Hidalgo Romero, también evoca recuerdos agradables en esta mañana de Pascua, y desde aquí, desde la distancia de Montellano y Chiclana de la frontera, me gustaria comentar lo maravilloso que eran esos años, a pesar de la falta de libertades, del pesar de los pesares y de las penurias comentadas anteriormente.
Los últimos de Filipinas:
Cuando pienso en la primera película que vi en la gran pantalla, siempre recuerdo a Los últimos de Filipinas. Tendría yo por entonces, cinco o seis añitos, no muchos más. Se proyectó en el Teatro Antonio García Guitierrez de mi pueblo en sección infantil de domingo,a las cuatro de la tarde y el precio de la entrada era de tres pesetas, con un duro (cinco pesetas), aún podía comprar algunas chucherías. Recuerdo las butacas eran de color granate o rojas y como nos acompañó hasta las mismas un señor uniformado y con linterna en la mano.
Con las películas de Joselito, y luego en el Barrio Nuevo, mi barrio donde nací, los niños jugábamos imitando al pequeño Ruiseñor.Todos queríamos ser el protagonista y galopar en ese caballo blanco,aunque sólo fuese en el sueño de un niño jugando con sus compañeros de la infancia.
Con algunos años más y en el Cine Jardín, cine de verano que hasta hace unos años estaba en la calle Nuestra Señora de los Remedios, dieron la película Aprendiendo a Morir de Manuel Benitez El Cordobés. Una película que me impactó mucho, por aquellos años tenía yo la ilusión de ser torero, pero se me quita la afición cuando en una fiesta campera, de tientas de vaquillas una vaca color marrón me dio una gran paliza, el animal me mordía hasta las zapatillas. Uno de los golpes en las costillas me tuvo en cama más de quince días, se me quitó la afición de golpe, pensé que lo de los toros no era para mí.
OTRAS ALEGRÍAS EN EL CINE:
Por ejemplo los jóvenes lo mismo en Montellano que en otros lugares del sur, recuerdan su primer cigarrillo en el cine, de esta manera aparentábamos ser mayores de nuestra edad. La primera novia, las tímidas caricias cogiendo sus manos, el primer beso en la oscuridad de la sala y ese olor del primer amor, esa niña sureña que años después sería la madre de sus hijos. Unos años inolvidables unas tardes de cine que nos transportaba a lugares maravillosos,que por nuestra condición de braceros de pueblo, no podíamos viajar y por unas horas nos sentíamos felices de compartir,las mismas alegrías que todos los hijos de Andalucía y en sus salas de cine.
OTRAS OBRAS DEL AUTOR:
Montellano: Crónicas de un siglo (primera serie) 1993
Montellano: Crónicas de un siglo (segunda serie) 1996
Montellano: Crónicas de un siglo (tercera serie) 2000
Montellano: crónicas de un siglo (cuarta serie) 2006
Montellano: Crónicas de un siglo (quinta serie) 2009
SERIE MONOGRAFICA:
Las Villas de Montellano y Algodonales en la Guerra de la Independencia (2000)
Historia devocional de la Villa de Montellano a Nuestra Señora de los Ángeles (2000)
Haciendas y caseríos. Paisaje y mundo rural en Montellano (2006)
Nubes de Otoño con paisaje al fondo (álbum fotográfico (2006)
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Gracias Manuel, gracias por estos libros que guardo en mi biblioteca de casa, como guardo en mi corazón
los buenos recuerdos que me ha traído la lectura de los mismos. Aquí en Barcelona seguiré compartiendo ratos de tertulia flamenca con tu hermano Rafael.
Felicidades por este trabajo y todo el estudio que estás realizando sobre la historia de tu pueblo.
Un abrazo:
Antonio Morales Doncel-Moriano